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LA METODOLOGÍA BIM Y SU INSERCIÓN EN ARGENTINA

LA METODOLOGÍA BIM Y SU INSERCIÓN EN ARGENTINA

HASTA HACE ALGUNOS AÑOS, EL USO DE CONCEPTOS Y TECNOLOGÍAS DE VANGUARDIA ERA UN SELLO DISTINTIVO DE LA ARGENTINA PROFESIONAL, AL MENOS FRENTE A NUESTROS VECINOS DE LA REGIÓN. ES UNA AFIRMACIÓN QUE DERIVA DE MI PROPIA EXPERIENCIA, EN DOS ÁREAS BASTANTE DIVERSAS COMO SON LA INFORMÁTICA Y LA ARQUITECTURA. ESTO, LAMENTABLEMENTE, YA NO ES CIERTO Y SURGE AL ANALIZAR EL PROCESO DE INSERCIÓN DE LA METODOLOGÍA BIM EN ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN EN NUESTRO PAÍS.

Vemos -con asombro- que la adopción de un cambio tecnológico inevitable como el BIM está claramente en desfasaje en comparación con otros países de la región: no solo frente a Brasil o México, donde el tamaño del mercado puede ser una justificación, sino también frente a Chile, Perú o Colombia, respecto de los cuales podemos identificar, también, un atraso relativo.

Entre las causas posibles de esta situación podemos identificar, en primer lugar, la crisis de 2001, que llevó a un extremo el escepticismo sobre el futuro, el sentido del largo plazo, y la inversión más allá de la coyuntura. Otro factor de peso puede ser la sobreoferta de profesionales, que impacta negativamente en la remuneración del arquitecto. Quizás, el desengaño respecto de las propuestas de renovación tecnológica (otra vez en 2001, la crisis de las empresas privatizadas y su imagen de eficiencia primermundista). Por último, pero con un peso muy decisivo, el bajo incentivo a la inversión en tecnología, frente a una práctica donde la rentabilidad parece depender más del olfato profesional (o habilidad reglamentaria y judicial) y de la picardía para enfrentar la inflación que de la eficiencia económica.

Esta situación nos coloca, claramente, en desventaja en varios aspectos que definen las potencialidades de crecimiento del país: la competitividad internacional se ve limitada, así como la calificación de los recursos humanos; la calidad de la producción (proyectos y obras) o la eficiencia en el uso de recursos son variables que se ven afectadas directamente por este atraso.

En otro plano, se reduce la capacidad de incidir en las líneas de desarrollo de la tecnología, así como la posibilidad de generar trabajo en el país en función de la demanda que crea toda nueva plataforma tecnológica (normas, librerías, etc).

El estado actual de la adopción del BIM se caracteriza, en primer lugar, por la demanda de servicios BIM para el exterior. También existe una demanda originada en desarrolladores locales que identifican las ventajas de la tecnología para sus obras.

Hay múltiples casos de adopción con escasa preparación previa y resultados muy diversos, pero mayormente poco satisfactorios. La necesidad de planificación, de esperar resultados a mediano plazo, y demás características que identificamos, no son fáciles de integrar en la mayor parte de los casos.

Las ventajas que debemos obtener van desde mejorar la eficiencia al reducir costos por falta de coordinación, a mejorar la calidad del proyecto mediante la evaluación de alternativas con sus implicancias constructivas, económicas, ambientales, etc. en fases tempranas del diseño.

Es interesante revisar la evolución que tuvo el concepto de BIM desde que hizo su aparición, hace más de dos décadas. En su inicio, surgió como una tecnología orientada a mejorar la gestión del proyecto de arquitectura, es decir, la producción de los planos de obra. En ese sentido, se trataba de un cambio orientado a la práctica del estudio profesional, especialmente del arquitecto.

Lo que sucedió luego fue que el valor del “Modelo Virtual” -como base de datos inteligente de la obrapasó a ocupar un lugar central, comenzando a poner a los planos entre la lista de “entregables” del BIM. Esta evolución fue impulsada por una constatación: el principal beneficiario del cambio de metodología de trabajo es el comitente. El primero en imponerlo fue el gobierno federal de los Estados Unidos, y luego siguieron muchos otros, así como corporaciones, organismos y empresas privadas. La adopción del BIM tiene algún paralelo con la difusión de los sistemas ERP desde las grandes corporaciones a las empresas: el valor de la información coherente y el acento en su gestión pasan a ser factores decisivos en un ambiente empresario de mayor velocidad y complejidad en la toma de decisiones.

En una más reciente evolución, la metodología BIM se expandió de los proyectos y obras de edificaciones a obras lineales y de infraestructura. La decisión del gobierno de Gran Bretaña de imponer un BIM denominado “Level 2” ha sido de gran importancia en esta extensión de su alcance. El acercamiento del GIS con el BIM se dio al converger en los conceptos de “Ciudades Inteligentes” (o Smart Cities).

Toda esta evolución se dio en un escenario en el que la Argentina se mantuvo casi ausente. En estos momentos, en que es esperable una creciente adopción del BIM en el país, es importante comprender este proceso y sacar el mayor provecho de las experiencias que podemos recoger alrededor del mundo.